Constantes reportes desde guardería por no hacer caso, no trabajar, no seguir instrucciones, por pelear con los demás. En casa las órdenes tienen que ser repetidas infinidad de veces, no se está quieto ni siquiera durante la comida, constantemente se sube a los muebles, tiene accidentes frecuentes a causa de su comportamiento y demás… Muchos padres viven estos problemas con sus hijos diariamente y en muchas ocasiones lo único que se aporta a esta situación son críticas de la gente por “no estar haciendo un buen trabajo al educar a sus hijos”.
¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad?
El TDAH es un trastorno neurobiológico que se presenta en el 5% de la población infantil, los niños con déficit de atención e hiperactividad tienen gran dificultad para prestar atención y concentrarse, presentan un nivel superior e inapropiado de actividad para su edad y les cuesta trabajo controlar sus conductas, impulsos, emociones y pensamientos, lo cual tiene un efecto negativo en la vida diaria de los niños afectados, ya que este trastorno puede ocasionar serios problemas en el desarrollo de la persona, entre ellos, una disminución del rendimiento académico, dificultades en la adaptación social y como resultado desajustes emocionales en el niño.
No todos los niños con este trastorno manifiestan los mismos síntomas ni con la misma intensidad y no siempre están presentes conjuntamente. En el Manual de Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV), se diferencían tres tipos de trastornos dentro del TDAH: El subtipo predominante inatento, el predominante hiperactivo-impulsivo y el combinado.
En el subtipo predominantemente inatento el niño muestra dificultad para atender a lo que se le dice, pierde u olvida cosas frecuentemente, fácilmente se distrae con estímulos irrelevantes, se muestra pasivo, pasa desapercibido, no aprende al ritmo esperado, evita realizar tareas que requieran esfuerzo mental sostenido, tiene problemas para planificar acciones y llevarlas a cabo, etc.
En el subtipo hiperactivo-impulsivo el niño se mueve de un lugar a otro, acostumbra interrumpir constantemente, se le dificulta respetar turnos, suele ser inflexible ante la opinión de los demás y puede tener respuestas agresivas ante la dificultad para controlar el impulso y las emociones.
En el subtipo combinado se presentan síntomas atencionales además de hiperactivos e impulsivos.
¿Qué causa el TDAH?
Las causas directas son desconocidas en la actualidad, sin embargo los científicos sugieren que este trastorno podría surgir como consecuencia de diversos factores biológicos en muchas ocasiones de origen genético. Se han descrito alteraciones en el funcionamiento de dos neurotransmisores cerebrales: la noradrenalina y la dopamina, los cuales afectan directamente a las áreas del cerebro responsables del autocontrol y de la inhibición del comportamiento inadecuado.
¿Cómo se diagnóstica?
El diagnóstico del TDAH es fundamentalmente clínico, generalmente son los padres o los maestros quienes detectan el problema al no poder o saber dirigir el comportamiento del niño y es el profesional ya sea paidopsiquiatra, neuropediatra o psicólogo clínico quien establece el diagnóstico mediante la observación, haciendo uso de instrumentos psicométricos y recabando información de padres y maestros sobre el comportamiento del niño.
¿En qué consiste el tratamiento?
Es necesario tener presente la importancia de no etiquetar a los niños con déficit de atención e hiperactividad, el diagnóstico no nos sirve para tener una justificación de su comportamiento sino para saber el rumbo que debe tomar el tratamiento para la mejora de los síntomas. Una vez reconocida la existencia del TDAH se procede a hacer un plan acción el cual se debe adaptar a las características individuales del niño, así como a los agentes externos como el entorno familiar y el social.
El tratamiento que ha demostrado mayor eficacia es el multidisciplinario, en donde los educadores, el psicólogo y el médico, trabajan conjuntamente para influir en la mejora del niño.
El tratamiento psicológico consiste en entrenar al niño en estrategias para lograr el autocontrol de su conducta, sus impulsos y sus emociones, así como enseñarle técnicas para la solución de problemas además de influir positivamente en su autoestima. Es también tarea del psicólogo informar a los padres de familia acerca del trastorno y proporcionarles técnicas para el manejo conductual y emocional del niño en casa.
|